Departamento B96
Providencia, 2018
Construido    













































































El encargo busca actualizar un departamento de fines de la década del cincuenta que permaneció abandonado cerca de diez años y que se encontraba en un estado de deterioro avanzado. El mandante, una persona que vive sola, buscaba mudarse desde su casa familiar, a un espacio más pequeño y fácil de mantener, por lo que decide modernizar este departamento de su propiedad.

El departamento se ubica en una sector céntrico de Providencia, en la fachada oriente del Parque Bustamante, en un barrio muy bien conectado y dotado de múltiples servicios, lo que lo sitúa en un sector de gran demanda. Esto nos planteó la necesidad de diseñar espacios flexibles capaces de acoger tanto el uso del mandante como de usuarios tentativos que necesiten arrendar y requieran de centralidad y buenos espacios.

La distribución original del departamento, pensada para una familia, contemplaba tres dormitorios, dos baños, una pequeña cocina, un pequeño estar-comedor y un hall de acceso en cerca de 75 m2. Cuenta además con doble orientación, oriente y poniente, por lo tanto cada mitad de la superficie se asolea alternadamente entre la mañana y la tarde. Lo anterior, sumado a las muchas subdivisiones que la distribución exigía, definía espacios muy pequeños, gran parte del tiempo oscuros y difíciles de ventilar, sobretodo para los usos comunes (estar-comedor y cocina).

La propuesta busca simplificar la distribución, para conseguir espacios más grandes y más flexibles. Se eliminan las divisiones no estructurales entre la cocina y el hall y entre la cocina y el dormitorio de servicio (que era usada como comedor). También se agranda el umbral entre el pasillo y el living-comedor. Se proponen dos grandes espacios casi equivalentes, conectados entre si por una esquina: hacia el oriente una gran cocina-comedor, mientras que hacia el poniente el estar. Las circulaciones quedan resueltas por la disposición del mobiliario que cada usuario decida, prescindiendo completamente de muros, lo que libera la doble orientación y logra que estos espacios conectados sean luminosos y fáciles de ventilar.





En la cocina-comedor se construye un gran volumen de almacenaje que servirá de apoyo a la cocina y resguardará usos como la lavadora, secadora, refrigerador y termo. Además, el mesón contiguo a las ventanas dota de gran superficie de trabajo y volumen de almacenaje, a la vez que permite disponer nuevas posiciones de agua, alcantarillado y gas. Esta distribución libera gran superficie para una mesa de comedor y otros muebles, uso que anteriormente no cabía en el estar-comedor y constituye una ganancia espacial.

En términos generales, se actualizan los demás aspectos del departamento, reemplazando todas las especialidades modernizándolas al uso actual; restaurando pisos, muros, cielos, puertas y terminaciones en general; reconstruyendo los baños, reemplazando artefactos, terminaciones y muebles; sumando y mejorando el almacenaje en los dormitorios y reemplazando las ventanas por unas más herméticas y de menor mantención.

Finalmente se propone una paleta de materiales y colores luminosos y neutros, capaz de serle útil al mandante o a un usuario futuro y al mismo tiempo combinar los relieves de la ornamentación original de los muros con el lenguaje de nuevos volúmenes planos que inserta el proyecto.

Proyecto en colaboración con Emilio Marín.
Fotos por Andrea Balmaceda




Iragüen Viñuela Arquitectos
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